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Normas de la Estación de Penitencia

 

CAPÍTULO IV
DE LA ESTACIÓN DE PENITENCIA Y SALIDAS PROCESIONALES

Regla 18ª. Son obligaciones de los Hermanos en la Estación de Penitencia:

1. Vestir correctamente el hábito nazareno de la Hermandad, consistente en una túnica de tergal negro, con cola recogida sobre el cinturón de esparto a que se hará referencia mas adelante y abierta desde el cuello hasta la cintura. Se complementa con antifaz de igual tejido y color que cae sobre los hombros, la espalda y el pecho y se eleva sobre la cabeza sostenido por un armazón cónico y liviano de algo más de un metro; este antifaz solo tendrá dos pequeñas aberturas para los ojos y deberá mantenerse vertical; debajo de aquel y de forma no visible, irá la medalla de la Hermandad en plata o metal plateado, como dispone la regla 7ª de nuestros Estatutos. La túnica va ceñida por un cinturón de esparto basto en su color, de unos treinta centímetros de ancho; pendiendo en el lado derecho, el cíngulo franciscano también de esparto. Prescindirán necesariamente del armazón del antifaz, los que lleven cruces penitenciales, los manigueteros, los hermanos paveros, así como aquellos que porten las insignias que por su configuración hagan excesivamente gravoso su uso, previa determinación de las mismas por la Junta de Gobierno.

2. Usar sandalia Franciscana de color negro, calcetín totalmente negro de lana, salvo que prefiera permanecer descalzo aunque con calcetín.

3. Usar guantes negros y prescindir de relojes, anillos, joyas, abalorios en general y de maquillajes y cosméticos, salvo la alianza que simboliza el haber recibido el Sacramento del Matrimonio.

4. No aumentarán su penitencia con exceso de mortificación que trascienda al exterior, como cadenas, roces de pies por el suelo, transporte de más de una cruz, etc.

5. Llevar necesariamente el Santo Rosario en una de las manos, salvo los portadores de insignias que por la configuración de estas lo impidan, debiéndolo llevar sujeto al cinturón de esparto.

6. Marchar solo, sin hablar ni detenerse y con el antifaz puesto sobre el rostro desde que sale de su domicilio, por el camino más corto, llegar a la Iglesia, sin olvidar en ningún momento el carácter penitencial del acto que realiza.

7. Estar en la iglesia una hora y media antes de la prevista para la Estación de Penitencia, ya que una vez pasado este tiempo las puertas del Templo serán cerradas.

8. Al pasar a la Iglesia, una vez exhibido en la puerta el título acreditativo de sitio que llevará en el cortejo penitencial, arrodillarse ante las Imágenes de los Titulares y rezar un Padre Nuestro y un Ave María, esperando, primeramente, para celebrar con los restantes hermanos los Santos Oficios del Jueves Santo o el acto de culto acorde a la liturgia del día que haya decido la Junta de Gobierno y, posteriormente, para ser llamado a las filas del Cortejo. Durante ambas esperas el hermano podrá estar despojado del antifaz y hablar con sus hermanos, pero se abstendrá de deambular por la Iglesia.

9. Organización de la Estación de Penitencia: A la hora señalada, el Fiscal o aquellos en quien se delegue, procederá con el debido recogimiento, a dar lectura a la lista procesional. Al oír su nombre, los hermanos acudirán con el rostro descubierto a recoger cirio, vara insignia o cruz, mostrando su papeleta de sitio, pudiéndose exigir en caso necesario la identificación de su personalidad. Seguidamente se presentará al Diputado de Fila y obedeciendo las indicaciones de este, aceptará el sitio que le asigne sin entablar discusión alguna y a salvo siempre su derecho a quejarse por escrito ante la Junta de Gobierno una vez finalizada la Estación de Penitencia.

10. Los penúltimos nombrados en la lista serán los faroles acompañantes de la Cruz de Guía y, por último, el Hermano crucero; quienes se dirigirán a los sitios donde estas insignias se encuentren colocadas. En este momento tendrán ya encendidos los cirios los hermanos Diputados de Filas designados a tal efecto. Todos los asistentes acentuarán al máximo el silencio, recogimiento y piedad.

11. No abandonar el sitio asignado hasta la disolución del cortejo. En caso de enfermedad o necesidad perentoria, avisará con discretas señas al Diputado de su tramo, entregándole el elemento procesional que lleve e indicándole si su ausencia será definitiva o momentánea, en cuyo caso regresará cuanto antes a su sitio. En todo caso se abstendrá de deambular por las calles o por las filas de nazarenos bajo ningún pretexto.

12. Salvo indicación contraria del Diputado, andará, parará, elevará y bajará el cirio cuando así lo haga la pareja que lo precede, procurando guardar con ella siempre y en todo momento la distancia que al inicio de la procesión le fuera señalada. En las paradas procurará mantener la mayor inmovilidad posible y conservar las insignias, varas y cirios apoyados en el suelo verticalmente.

13. En todo momento el nazareno deberá ir rezando para sí el Santo Rosario, meditando sobre la Pasión de Nuestro Señor Jesucristo y ofreciendo la penitencia que realiza por la Santificación de todos los Cristianos, por las intenciones del Sumo Pontífice, por la Paz de España y por las intenciones particulares de cada uno.

14. Rectificar su conducta advertido por el Diputado, a quien entregará su papeleta de sitio si para ello le requiriera.

15. Cuando, finalizada la Estación de Penitencia, se haya disgregado el cortejo, el Hermano nazareno tendrá dos opciones: A.- Salir de la Iglesia vestido con el hábito nazareno, teniendo que volver directamente a su domicilio, sólo y sin demorarse ni deambular por las calles con ningún pretexto. B.- Salir de la Iglesia desvestido del hábito nazareno totalmente, llevándolo consigo con absoluta discreción y pudiendo, ya así, comportarse libremente como cualquier otro ciudadano.

Regla 26ª. Los Hermanos que porten cirios lo llevarán vertidos y suspendidos a escasos centímetros del suelo hasta que la Imagen de la Santísima Virgen haya salido de la Iglesia. En todo otro momento, los hermanos marcharán con los cirios enhiestos y apoyados en la cadera. Las Cruces Penitenciales se llevarán con el asta o brazo largo hacia adelante.

Regla 27ª. Los Hermanos que porten cirios, cruces penitenciales o vayan rezando detrás de las Sagradas Imágenes marcharán en doble hilera y por parejas.

Regla 28ª. Al regresar a la Iglesia, todos los Hermanos, incluidos los costaleros, permanecerán en el mismo lugar que hayan ostentado durante todo el recorrido o en el que en ese momento esté previsto por la Junta de Gobierno, portando, en su caso, las insignias, varas, cruces y cirios encendidos hasta que el Fiscal proclame que ha concluido la Estación de Penitencia, una vez que hayan entrado y descansado los pasos en su lugar definitivo.

 

CAPÍTULO VII
DE LOS HERMANOS COSTALEROS

SECCIÓN I
OBLIGACIONES ESPECÍFICAS DE LOS HERMANOS COSTALEROS

Regla 59ª. Vestir correctamente la indumentaria, consistente en un pantalón negro, aprobado en su forma por la Junta de Gobierno. Se complementa con la camiseta de color blanca con el escudo de la Hermandad en color verde Vera+Cruz, estampado en el pecho. El pantalón y la camiseta irán ceñidos por una faja, de unos veinticinco centímetros de ancho, de algodón negro; pendiendo en el lado derecho la medalla de la Hermandad.

Regla 60ª. Usar zapatillas totalmente negras, y el pie cubierto con calcetín también de color negro.

Regla 61ª. Usar costal de tela de saco en su color natural, con el escudo de la Hermandad estampado en color verde Vera+Cruz en uno de los extremos.

Regla 62ª. Esta indumentaria no se podrá utilizar ni exhibir en cualquier otra clase de actos que no sean los de esta Venerable, Ilustre, Santa y Franciscana Hermandad Sacramental.

Regla 63ª. Acudir y participar en todos los ensayos a los que fuere citado.

Regla 64ª. Acatar las órdenes del capataz en todo momento.

Regla 65ª. El Hermano Costalero no abandonará el sitio asignado hasta la disolución del Cortejo. En caso de enfermedad o necesidad perentoria, avisará de forma discreta al Capataz o Contraguía, o Fiscal de Paso indicándole si su ausencia será definitiva o momentánea en cuyo caso regresará cuanto antes a su respectivo sitio. En todo caso se abstendrá de deambular por las calles, por los tramos de nazarenos o por los alrededores del paso bajo ningún pretexto.

Regla 66ª. En las paradas procurará mantener la mayor inmovilidad posible y se abstendrá de salirse del paso.

Regla 67ª. Durante la Estación de Penitencia, el Hermano Costalero deberá ir rezando para sí el Santo Rosario, meditando sobre la Pasión de Nuestro Señor Jesucristo; excepto en las paradas que rezará en voz alta un Padrenuestro si se encuentra en el paso del Señor y un Ave María en el Paso de Virgen.

Regla 68ª. Rectificará su conducta advertido por el Fiscal de Paso o Capataz abandonando su sitio si así se le ordenara.

Regla 69ª. Una vez finalizada la Estación de Penitencia, el Hermano Costalero saldrá de la Iglesia desvestido de la indumentaria costalera, llevándola consigo con absoluta discreción, y pudiendo ya así comportarse libremente como cualquier otro ciudadano.

Regla 70ª. En todas aquellas materias no reguladas específicamente para los hermanos costaleros, les serán de aplicación a los mismos, las establecidas con carácter general para los restantes hermanos.