Paso de la Santísima Virgen

 

Paso de palio portado por costaleros y denominado de “cajón”. La orfebrería es casi en su totalidad de Hijos de Juan Fernández.

Resguardando a María Santísima de las Penas presenta techo de palio de terciopelo negro confeccionado por talleres Santa Bárbara. En el interior contiene la Gloria, realizada por Ángel Alén Martínez en óleo sobre lienzo y representando la Encarnación de María con el bendito Rostro de la Virgen de las Penas sin lágrimas.

Las bambalinas laterales y trasera se adornan con galones de entrefino y fleco de Camariñas, ambos de plata de Cordonería Rodríguez. La caída delantera aparece bordada en hojilla de plata con diseño y ejecución de clásicos roleos de Talleres Jesús Rosado Borja. Los doce varales son de metal plateado repujados con emblemas letánicos en sus basamentos.

Los setenta candelabros son de metal plateado y están grabados con las iniciales de los donantes y reciben los siguientes nombres por tandas: Catedralicios, Hermanas de la Cruz, Santa María, María Santísima de las Penas, Inmaculada Concepción.

Luce 14 jarritas de azucenas de plata y cuatro jarras de entrevarales repujadas para flores naturales, así como dos centros plateados con la misma utilidad.

Faroles de cola de José Amil que reproducen el templete-tabernáculo que preside la Colegiata de Santa María de la Encarnación La Mayor. Cuentan con juego de ángeles, algunos con coletas y pequeños lazos de raso en el pelo. Se cierran con cristales tallados con letanías a la Virgen.

A los pies de María Santísima se encuentran, la Reliquia de San Juan de Dios en relicario del siglo XVIII y la luna con estrellas ambos en plata de ley. En la calle central de la candelería, junto al llamador de metal plateado, se sitúa una pequeña imagen en plata de ley de la Inmaculada Concepción, advocación de Nuestra Señora. Los respiraderos son de metal plateado con ramitos de azucenas y huecos con malla de plata sobre la que se sobreponen bordados en oro al realce.

Los faldones, confeccionados por las Hermanas Clarisas del Convento de Santa Isabel de los Ángeles, combinan terciopelo y brocado negros con galones plateados, ribetes y broches de cordón de seda negro.